Guia sobre la Valoración del grado de Discapacidad
¿Cómo preparar una valoración del grado de discapacidad? ¿Qué documentación aportar y cómo explicar tu funcionamiento real?
Cuando solicitas por primera vez el reconocimiento del grado de discapacidad, es fácil pensar que lo importante es presentar una lista de diagnósticos.
Autismo. TDAH. Fibromialgia. Migraña. Ehlers-Danlos. Depresión. Ansiedad. Una enfermedad autoinmune. Una lesión neurológica. Una enfermedad rara.
Y, por supuesto, los diagnósticos importan.
Pero un diagnóstico no cuenta por sí solo toda la historia de cómo funciona una persona en su vida cotidiana.
Dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener niveles de discapacidad muy diferentes. Y una misma persona puede parecer relativamente autónoma durante una consulta de veinte minutos y, sin embargo, tener enormes dificultades para mantener una vida cotidiana sostenible.
Por eso, preparar una valoración del grado de discapacidad no debería consistir únicamente en reunir informes médicos.
La pregunta fundamental es:
¿Qué puedo hacer, qué no puedo hacer, qué puedo hacer solamente con apoyos o adaptaciones y qué coste tiene para mí hacer aquello que aparentemente sí puedo hacer?
Este artículo pretende ser una guía práctica para preparar esa información y ayudar a que la valoración refleje lo mejor posible tu situación real.
1. Primero: ¿qué se está valorando realmente?
En España, el procedimiento actual está regulado principalmente por el Real Decreto 888/2022, de 18 de octubre.
El sistema actual está basado en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de la OMS.
Esto significa que la valoración no se limita a preguntar:
"¿Qué enfermedad tiene esta persona?"
El sistema contempla diferentes dimensiones:
- las deficiencias de funciones y estructuras corporales;
- las limitaciones en la actividad;
- las restricciones en la participación;
- y los factores contextuales y barreras ambientales.
El dictamen del equipo multiprofesional incluye las puntuaciones obtenidas en los diferentes baremos y puede recoger diagnósticos, deficiencias, limitaciones en la actividad, restricciones en la participación y barreras ambientales.
Esto tiene una consecuencia práctica muy importante:
No basta con demostrar que estás enfermo/a.
También necesitas, en la medida de lo posible, demostrar qué consecuencias tiene esa condición de salud sobre tu funcionamiento.
2. Diagnóstico ≠ discapacidad
Imagina dos personas con el mismo diagnóstico.
La primera puede trabajar a jornada completa, hacer deporte varias veces por semana, cocinar diariamente y mantener una vida social relativamente estable.
La segunda puede tener dificultades para ducharse, comprar, cocinar, estudiar, trabajar durante varias horas seguidas, desplazarse, gestionar trámites o mantener relaciones sociales sin experimentar un agotamiento considerable.
El diagnóstico puede ser el mismo.
El funcionamiento no.
Por eso, un informe que solamente diga:
"Paciente diagnosticado/a de X."
es mucho menos informativo para una valoración funcional que otro que explique:
"Presenta X, con repercusión significativa en la capacidad para mantener actividades sostenidas, realizar determinadas tareas domésticas y mantener una jornada laboral convencional, necesitando descansos frecuentes y presentando exacerbaciones posteriores al esfuerzo."
La segunda descripción permite entender qué significa realmente la enfermedad en la vida de esa persona.
3. El objetivo no es exagerar: es dejar de minimizar
Esta distinción es especialmente importante.
Preparar bien una valoración no significa aprender a parecer más discapacitado/a de lo que estás.
Tampoco significa describir únicamente el peor día de tu vida.
Significa conseguir que el equipo pueda conocer tu funcionamiento real y representativo.
Muchas personas con discapacidades invisibles tienen precisamente el problema contrario: llevan años aprendiendo a compensar, disimular o minimizar sus dificultades.
Pueden decir:
"Sí, puedo hacerlo."
cuando la realidad es:
"Sí, puedo hacerlo, pero necesito tres días para recuperarme después."
O:
"Sí, puedo trabajar."
cuando significa:
"Puedo mantener esta actividad durante unas horas, pero no puedo sostenerla cinco días a la semana sin empeorar."
O:
"Sí, puedo ir sola a una cita."
cuando significa:
"Puedo llegar hasta allí, pero necesito que alguien me acompañe porque en situaciones de estrés tengo dificultades para procesar la información y comunicar mis necesidades."
Estas diferencias son fundamentales.
4. Piensa en funcionamiento, no solamente en síntomas
Un buen punto de partida es transformar cada síntoma en una consecuencia funcional.
Por ejemplo:
| Síntoma | Descripción poco útil | Descripción funcional |
|---|---|---|
| Dolor | "Tengo dolor crónico" | "El dolor limita cuánto tiempo puedo permanecer de pie y hace que tenga que interrumpir tareas domésticas." |
| Fatiga | "Estoy muy cansado/a" | "Después de determinadas actividades necesito varias horas o días de recuperación y no puedo mantener actividades consecutivas." |
| Problemas cognitivos | "Tengo niebla mental" | "Tengo dificultades para mantener la atención en textos largos y para completar gestiones administrativas sin dividirlas en varias sesiones." |
| Ansiedad | "Tengo mucha ansiedad" | "En situaciones de presión tengo dificultades para procesar información, comunicarme y tomar decisiones." |
| Hipersensibilidad sensorial | "Me molestan los ruidos" | "Los entornos con ruido y múltiples estímulos pueden impedirme permanecer allí durante periodos prolongados." |
| Problemas de movilidad | "Me mareo al estar de pie" | "Necesito sentarme o tumbarme y no puedo mantener actividades que requieren permanecer de pie durante periodos prolongados." |
La pregunta útil es:
"¿Qué cambia en mi vida como consecuencia de este síntoma?"
5. Organiza tu información según las actividades de la vida diaria
El baremo actual contempla las limitaciones en distintas actividades y dominios de funcionamiento. Entre ellos se encuentran aspectos relacionados con el aprendizaje, las tareas y demandas generales, la comunicación, la movilidad, el autocuidado, la vida doméstica, las relaciones interpersonales, la educación/trabajo y la vida social.
Por eso puede resultar útil preparar tu documentación siguiendo categorías similares.
Autocuidado
Pregúntate:
- ¿Puedo ducharme con normalidad?
- ¿Con qué frecuencia puedo hacerlo?
- ¿Necesito sentarme?
- ¿Necesito ayuda?
- ¿Qué ocurre después?
- ¿Puedo vestirme, asearme y arreglarme sin dificultad?
- ¿Hay días en los que estas actividades resultan mucho más difíciles?
No pienses solamente en si puedes completar físicamente la tarea.
Piensa también en el esfuerzo, la frecuencia y las consecuencias.
Movilidad
Considera:
- caminar;
- permanecer de pie;
- subir escaleras;
- utilizar transporte público;
- conducir;
- desplazarte solo/a;
- esperar de pie;
- desplazarte durante periodos prolongados;
- recuperarte después de desplazamientos.
Una persona puede caminar sin ayuda y, aun así, tener importantes limitaciones funcionales relacionadas con la movilidad.
Vida doméstica
Aquí entra muchísimo más de lo que solemos pensar:
- cocinar;
- lavar platos;
- limpiar;
- lavar ropa;
- hacer la compra;
- organizar la casa;
- mantener rutinas;
- realizar reparaciones;
- gestionar documentos;
- cuidar de otras personas o animales.
Es especialmente útil explicar qué tareas haces, cuáles no puedes hacer y qué estrategias utilizas para compensarlo.
Por ejemplo:
"No cocino habitualmente porque permanecer de pie y realizar varias tareas simultáneas me resulta demasiado exigente."
es más informativo que:
"No me gusta cocinar."
Aprendizaje, concentración y funciones ejecutivas
Esta área puede ser especialmente relevante para personas neurodivergentes o con determinadas condiciones neurológicas o psicológicas.
Puedes documentar dificultades con:
- concentración;
- memoria de trabajo;
- planificación;
- iniciar tareas;
- cambiar entre tareas;
- seguir instrucciones;
- gestionar múltiples estímulos;
- organizar horarios;
- completar trámites;
- leer documentos extensos;
- tomar decisiones;
- mantener una actividad intelectual durante periodos prolongados.
Y también las estrategias compensatorias:
- alarmas;
- listas;
- calendarios;
- supervisión;
- acompañamiento;
- dividir las tareas;
- descansos frecuentes;
- realizar una tarea cada vez.
Utilizar adaptaciones no significa que la dificultad no exista.
A veces significa precisamente que has desarrollado mecanismos para poder funcionar a pesar de ella.
6. Trabajo y estudios: no confundas "puedo hacerlo" con "puedo sostenerlo"
Esta distinción merece su propio apartado.
Una de las preguntas más importantes que puedes hacerte es:
¿Puedo realizar esta actividad de manera sostenible y repetida?
No es lo mismo:
- trabajar dos horas un día;
- trabajar dos horas todos los días;
- trabajar ocho horas un día;
- trabajar ocho horas cinco días a la semana.
Tampoco es lo mismo poder realizar una tarea una vez que poder realizarla repetidamente sin consecuencias.
Si trabajas o estudias, puede ser útil documentar:
- reducción de horas;
- adaptaciones;
- descansos;
- bajas médicas;
- cambios de puesto;
- dificultades para cumplir horarios;
- ausencias;
- necesidad de teletrabajo;
- necesidad de un entorno con menos estímulos;
- reducción de carga;
- dificultad para mantener productividad;
- consecuencias posteriores al esfuerzo.
Si has tenido adaptaciones laborales o informes del servicio de prevención, pueden ser documentación complementaria relevante.
7. Las fluctuaciones también forman parte de tu discapacidad
Una enfermedad fluctuante puede ser especialmente difícil de explicar.
Quizá tengas:
- días relativamente buenos;
- días malos;
- brotes;
- crisis;
- episodios impredecibles;
- periodos de recuperación;
- empeoramiento después del esfuerzo.
En estos casos, decir:
"A veces estoy bien."
puede resultar tremendamente engañoso.
Es mejor describir el patrón.
Por ejemplo:
Días buenos: puedo realizar determinadas tareas, aunque necesito descansos.
Días habituales: puedo realizar algunas actividades, pero tengo que priorizarlas y no puedo hacerlas todas.
Días malos: algunas actividades básicas o instrumentales quedan limitadas.
Después del esfuerzo: determinadas actividades producen un empeoramiento que puede durar horas o días.
Y, sobre todo:
¿Con qué frecuencia ocurre cada cosa?
Un diario puede ayudarte a responder esta pregunta.
8. Lleva un registro funcional
No necesitas escribir una novela diaria durante seis meses.
Un registro sencillo puede ser suficiente para detectar patrones.
Puedes anotar:
Fecha
Actividad realizada
Duración aproximada
Síntomas durante la actividad
Qué necesitaste para poder realizarla
Qué ocurrió después
Tiempo de recuperación
Por ejemplo:
Martes: ducha + compra pequeña. Durante la actividad: mareo y agotamiento. Después: necesidad de descansar durante varias horas. Día siguiente: reducción importante de actividades.
Con el tiempo, este tipo de registro puede mostrar patrones que son difíciles de recordar durante una entrevista.
Eso sí: el diario personal es documentación complementaria, no sustituye los informes clínicos ni la valoración profesional.
9. Prepara un "informe funcional" propio
Aunque no sea un informe médico, puedes preparar un documento de una o dos páginas para llevarlo contigo.
Puedes titularlo:
Resumen de funcionamiento e impacto en la vida diaria
Y estructurarlo así:
1. Diagnósticos y condiciones relevantes
Una lista breve.
2. Principales limitaciones
Las cinco o diez más importantes.
3. Autocuidado
Qué puedes hacer, qué dificultades tienes y qué apoyos necesitas.
4. Vida doméstica
Qué tareas puedes realizar y cuáles no.
5. Movilidad
Desplazamientos, caminar, permanecer de pie, transporte, etc.
6. Cognición y comunicación
Atención, memoria, planificación, procesamiento, comunicación.
7. Trabajo/estudios
Capacidad para mantener horarios, carga y ritmo.
8. Relaciones y participación social
Qué ocurre en situaciones sociales, comunitarias o familiares.
9. Fluctuación
Días buenos, habituales y malos.
10. Apoyos y adaptaciones
Qué necesitas de otras personas o del entorno.
11. Consecuencias del esfuerzo
Especialmente si determinadas actividades producen empeoramientos posteriores.
10. ¿Qué documentación médica conviene aportar?
No existe una única carpeta universal que sirva para todo el mundo. La documentación concreta exigida depende también del procedimiento y de la comunidad autónoma.
En Extremadura, por ejemplo, la información oficial indica expresamente que pueden aportarse informes médicos, psicológicos, psicopedagógicos, pruebas diagnósticas y otros documentos que avalen las condiciones de salud que puedan generar discapacidad o su agravamiento.
En términos generales, puede ser útil reunir:
Informes de especialistas
Según tu situación:
- medicina de familia;
- psiquiatría;
- psicología clínica;
- neurología;
- reumatología;
- cardiología;
- traumatología;
- rehabilitación;
- fisioterapia;
- terapia ocupacional;
- otras especialidades relevantes.
Pruebas complementarias
Cuando existan:
- pruebas de imagen;
- analíticas;
- pruebas neuropsicológicas;
- estudios funcionales;
- pruebas cardiológicas;
- informes de rehabilitación;
- evaluaciones cognitivas;
- pruebas específicas de la enfermedad.
Informes sobre tratamientos
Puede ser útil que la documentación explique:
- tratamientos actuales;
- tratamientos anteriores;
- respuesta;
- efectos adversos;
- tratamientos no tolerados;
- necesidad de rehabilitación;
- evolución de la enfermedad.
Pero no intentes conseguir que un médico utilice palabras como "irreversible" o "incapacitante" si no corresponden a su valoración clínica.
Lo importante es que describa fielmente la situación.
11. ¿Puedo aportar informes de la sanidad privada?
Sí.
No asumiría que un informe privado carece de valor.
Lo importante es que permita acreditar de manera clara:
- qué condición existe;
- cómo ha evolucionado;
- qué síntomas produce;
- qué tratamientos se han realizado;
- y, cuando sea posible, qué repercusión funcional tiene.
Si tienes información tanto pública como privada, puedes aportar ambas.
Lo ideal es que exista coherencia entre ellas.
12. ¿Y un informe de Trabajo Social?
Puede ser muy útil como documentación complementaria.
Los equipos multiprofesionales incluyen profesionales tanto del área sanitaria como del área social.
Un informe social puede ayudar a contextualizar cuestiones como:
- situación de convivencia;
- red de apoyo;
- necesidad de ayuda;
- barreras del entorno;
- vivienda;
- participación social;
- dificultades económicas relacionadas con la discapacidad;
- apoyos formales e informales.
No sustituye la documentación clínica, pero puede aportar una perspectiva que un informe médico no siempre recoge.
13. ¿Puedo llevar acompañante a la valoración?
Sí.
Y esto no es simplemente una recomendación informal.
El artículo 8 del Real Decreto 888/2022 establece expresamente que la persona solicitante puede estar acompañada por una persona de su confianza durante el proceso de valoración. También establece que la evaluación debe realizarse en condiciones de accesibilidad universal, incluyendo ajustes razonables.
Esto puede ser especialmente importante para personas que:
- tienen dificultades de comunicación;
- se bloquean bajo presión;
- tienen problemas de memoria;
- tienen ansiedad intensa durante evaluaciones;
- necesitan apoyo para procesar preguntas;
- tienen dificultades para explicar sus necesidades;
- tienden a minimizar sus síntomas;
- necesitan una persona que les ayude a recordar información.
Puedes llevar a alguien de confianza.
No significa que esa persona vaya a responder por ti.
Su función puede ser simplemente ayudarte a poder participar en la evaluación en condiciones adecuadas.
14. Si tienes una discapacidad invisible, prepara cómo explicarla
Este punto es especialmente importante.
Quizá durante la valoración:
- estés aseado/a;
- llegues puntual;
- mantengas una conversación;
- respondas correctamente;
- camines hasta la consulta;
- parezcas tranquilo/a.
Todo eso describe lo que ocurrió durante esa interacción concreta.
No necesariamente describe cómo funciona tu vida durante una semana normal.
Puedes explicarlo de forma sencilla:
"Hoy estoy pudiendo hacer esto, pero no es representativo de lo que puedo sostener diariamente."
O:
"Puedo hacer esta actividad puntualmente, pero hacerlo tiene consecuencias posteriores."
O:
"Estoy utilizando mucho esfuerzo y estrategias de compensación para poder mantener esta conversación."
No necesitas demostrar tu discapacidad mediante una crisis delante del equipo.
15. No digas solamente lo que no puedes hacer
También explica cómo consigues hacer lo que sí haces.
Por ejemplo:
"Puedo hacer la compra, pero necesito hacerlo aproximadamente cada dos semanas, llevar una lista, limitar la duración y descansar después."
Esto proporciona mucha más información que:
"Hago la compra."
La pregunta no es solamente:
¿Puedes hacerlo?
También:
¿En qué condiciones puedes hacerlo?
¿Con qué frecuencia?
¿Cuánto esfuerzo requiere?
¿Necesitas ayuda?
¿Qué sucede después?
16. Los apoyos también cuentan
El hecho de que puedas realizar una actividad con ayuda no significa que no exista una limitación.
El propio baremo contempla la necesidad de apoyos y considera diferentes niveles de frecuencia e intensidad del apoyo. Entre ellos aparecen apoyos como supervisar, orientar, estimular o proporcionar ayuda verbal o gestual.
Por eso conviene documentar:
- quién te ayuda;
- para qué;
- con qué frecuencia;
- cuánto tiempo;
- qué ocurre si esa ayuda no está disponible.
No pienses solamente en "ayuda física".
Una persona puede necesitar:
- supervisión;
- recordatorios;
- acompañamiento;
- ayuda para organizar;
- apoyo para comunicarse;
- ayuda para iniciar tareas;
- ayuda durante crisis;
- apoyo emocional o psicológico para completar determinadas actividades.
17. Las barreras del entorno también importan
El sistema actual incorpora un baremo específico para los factores contextuales y barreras ambientales.
Por tanto, explica también qué ocurre en tu entorno.
Por ejemplo:
- transporte público inaccesible;
- ruido;
- iluminación;
- falta de espacios para descansar;
- barreras arquitectónicas;
- dificultades para acceder a servicios;
- ausencia de apoyos;
- entorno laboral poco flexible;
- falta de adaptaciones.
La discapacidad no existe únicamente "dentro del cuerpo".
También aparece en la interacción entre la persona y su entorno.
18. No confundas discapacidad con incapacidad laboral
Este error es bastante frecuente.
El grado de discapacidad y la incapacidad permanente del sistema de Seguridad Social son procedimientos distintos y responden a criterios diferentes.
Tener dificultades para trabajar puede formar parte de la descripción de tu funcionamiento y participación, pero obtener un determinado grado de discapacidad no equivale automáticamente a que exista una incapacidad laboral permanente.
Por eso, cuando prepares documentación, intenta utilizar la terminología adecuada para el procedimiento que estás realizando.
19. Tampoco confundas discapacidad y dependencia
Están relacionadas, pero no son lo mismo.
La discapacidad valora el grado de discapacidad conforme a sus propios baremos.
La dependencia tiene otro procedimiento y pregunta fundamentalmente por la necesidad de apoyo para determinadas actividades y por la autonomía personal.
Una persona puede tener:
- discapacidad sin dependencia;
- dependencia con un determinado grado de discapacidad;
- ambas;
- o situaciones diferentes según sus circunstancias.
Si crees que también necesitas reconocimiento de dependencia, puede ser conveniente informarte sobre ambos procedimientos por separado.
20. ¿Qué hago el día de la valoración?
Lleva:
Documentación
- informes médicos;
- informes psicológicos;
- pruebas relevantes;
- informes sociales;
- documentación funcional;
- registro de síntomas si lo tienes;
- lista de medicación y tratamientos relevantes.
Una hoja resumen
No dependas de tu memoria.
Lleva una hoja con:
Mis principales limitaciones son:
- ...
- ...
- ...
- ...
- ...
Necesito ayuda para:
- ...
- ...
- ...
Mis síntomas fluctúan de esta manera:
...
Después del esfuerzo ocurre:
...
Mis principales barreras son:
...
21. Durante la entrevista: habla de tu funcionamiento habitual
No hace falta recitar el diagnóstico.
Intenta responder a las preguntas con ejemplos concretos.
En lugar de:
"Me cuesta mucho."
Prueba:
"Puedo hacerlo durante aproximadamente X tiempo y después necesito descansar."
En lugar de:
"Tengo problemas con las tareas domésticas."
Prueba:
"Puedo hacer una tarea doméstica al día, pero si intento hacer varias actividades seguidas necesito recuperarme y dejo otras tareas sin hacer."
En lugar de:
"Tengo problemas sociales."
Prueba:
"Puedo mantener una conversación individual, pero los grupos grandes y los entornos con muchos estímulos me producen una sobrecarga que hace que tenga que abandonar la actividad."
La concreción ayuda a que la valoración sea más comprensible.
22. No conviertas la valoración en una competición de sufrimiento
Puede aparecer la sensación de:
"Si digo que puedo hacer algo, me van a dar menos porcentaje."
Y eso puede llevar a algunas personas a describirse únicamente en términos de incapacidad.
Pero esa estrategia puede terminar proporcionando una imagen poco precisa.
Tu objetivo no debería ser demostrar que no puedes hacer nada.
Debería ser demostrar cómo funcionas realmente.
Puedes ser perfectamente capaz de:
- conducir;
- ducharte;
- trabajar algunas horas;
- cocinar ocasionalmente;
- mantener conversaciones;
- salir de casa;
y seguir teniendo una discapacidad significativa.
La pregunta es en qué condiciones, con qué frecuencia, con qué apoyos y con qué consecuencias.
23. ¿Y si el día de la valoración tengo un día excepcionalmente bueno?
No ocultes que estás teniendo un buen día.
Pero contextualízalo.
Puedes decir:
"Hoy estoy mejor de lo habitual. Para que se entienda mi funcionamiento, necesito explicar qué ocurre durante una semana normal."
Y después describe:
- frecuencia de los días malos;
- duración de los episodios;
- actividades que los desencadenan;
- recuperación;
- apoyos;
- limitaciones habituales.
Una evaluación de una hora es una fotografía.
Tu documentación debería ayudar a mostrar la película completa.
24. Si tu condición es fluctuante, lleva datos
Esto puede ser particularmente importante para:
- enfermedades neurológicas;
- enfermedades reumatológicas;
- migraña;
- enfermedades autoinmunes;
- trastornos de salud mental;
- condiciones neurodivergentes;
- dolor crónico;
- síndromes de intolerancia al esfuerzo;
- enfermedades con brotes.
Registra durante un periodo razonable:
qué ocurrió → qué actividad realizaste → qué síntomas aparecieron → qué apoyo necesitaste → cuánto duró la recuperación.
No necesitas producir cientos de páginas.
Es mejor un registro breve y consistente que una montaña de información imposible de revisar.
25. ¿Y si me reconocen un porcentaje que considero insuficiente?
La resolución administrativa debe expresar el grado reconocido y, en el marco del RD 888/2022, el procedimiento contempla también las puntuaciones obtenidas en los distintos baremos y otros elementos relevantes.
Si no estás de acuerdo con la resolución, existen vías de impugnación.
El procedimiento concreto depende de la administración que haya resuelto y de la resolución recibida.
En Extremadura, por ejemplo, la información oficial indica que contra la resolución definitiva procede reclamación previa a la vía jurisdiccional social antes de acudir a la jurisdicción social.
Por eso, si recibes una resolución que no refleja tu situación, no la tires simplemente a un cajón.
Guarda:
- resolución;
- dictamen;
- informes que aportaste;
- documentación nueva;
- y cualquier comunicación administrativa.
Y revisa los plazos indicados en la propia resolución.
26. Una carpeta bien organizada puede ayudarte muchísimo
Yo prepararía algo parecido a esto:
00 — Resumen funcional
Una o dos páginas.
01 — Diagnósticos
Informes que establecen las condiciones de salud.
02 — Especialistas
Informes médicos ordenados cronológicamente.
03 — Pruebas
Pruebas complementarias relevantes.
04 — Salud mental / neurodesarrollo
Informes psicológicos, psiquiátricos, neuropsicológicos, etc., cuando proceda.
05 — Funcionamiento
Informes de rehabilitación, terapia ocupacional, trabajo social, etc.
06 — Trabajo / estudios
Adaptaciones, informes de prevención, bajas, reducciones de jornada, etc., si existen.
07 — Registro personal
Diarios de síntomas, episodios y actividades.
08 — Otros
Cualquier documentación contextual relevante.
No necesitas presentar todo lo que has acumulado en tu vida.
Selecciona aquello que realmente ayuda a demostrar tu situación actual.
27. Una regla sencilla para decidir qué documento incluir
Pregúntate:
"¿Este documento ayuda a entender qué me ocurre o cómo afecta a mi funcionamiento?"
Si la respuesta es sí, probablemente merece consideración.
Si solamente repite un diagnóstico que ya aparece diez veces y no añade información funcional, quizá sea menos prioritario.
28. Y una última idea: no tienes que "probar que eres lo bastante discapacitado/a"
Esta puede ser quizá la parte más importante.
Solicitar el reconocimiento de una discapacidad no significa declarar:
"No puedo hacer nada."
Significa decir:
"Mi condición de salud tiene unas consecuencias funcionales que no son visibles o comprensibles únicamente a partir de mi diagnóstico. Necesito que esas consecuencias sean reconocidas oficialmente."
Puedes ser inteligente.
Puedes tener estudios.
Puedes trabajar.
Puedes conducir.
Puedes mantener una conversación.
Puedes tener autonomía en muchas áreas.
Puedes tener una vida aparentemente normal desde fuera.
Y, al mismo tiempo, necesitar adaptaciones, apoyos y reconocimiento de una discapacidad.
La discapacidad no es una competición para demostrar quién sufre más.
La finalidad de una buena documentación es algo mucho más sencillo:
Que la persona que te valore pueda conocer una parte de tu realidad que probablemente no pueda observar durante una única cita.
Checklist final
Antes de acudir a la valoración, pregúntate:
- ¿Tengo documentación que acredite mis condiciones de salud?
- ¿Tengo informes suficientemente recientes y relevantes?
- ¿Los informes explican solamente diagnósticos o también consecuencias funcionales?
- ¿He documentado mis principales limitaciones?
- ¿He explicado qué actividades puedo hacer y bajo qué condiciones?
- ¿He explicado qué actividades no puedo realizar?
- ¿He explicado qué apoyos necesito?
- ¿He explicado las adaptaciones que utilizo?
- ¿He documentado la frecuencia de mis episodios o brotes?
- ¿He explicado cuánto duran las consecuencias?
- ¿He tenido en cuenta autocuidado, movilidad, hogar, cognición, trabajo/estudios y participación social?
- ¿He explicado las barreras de mi entorno?
- ¿Tengo una hoja resumen para no depender de mi memoria?
- ¿He decidido quién me acompañará?
- ¿Sé cómo funciona el procedimiento en mi comunidad autónoma?
- ¿He guardado copia de todo lo presentado?
Y, sobre todo:
No prepares solamente una carpeta de enfermedades. Prepara una descripción de tu vida.
Porque un diagnóstico puede explicar qué tienes.
La documentación funcional ayuda a explicar qué significa tenerlo.